Según la edición 2009 de las 'Perspectivas de la migración internacional', los trabajadores inmigrantes fueron los primeros en perder sus empleos, lo que hace que el nivel de desempleo entre esa población es prácticamente el doble en España, Irlanda y Gran Bretaña desde que comenzó la crisis.
En el primer trimestre de 2009, la tasa de desempleo de los inmigrantes en España fue del 27,1%, frente al 15,2% para la mano de obra española.
En ese país, el índice de desempleo de los trabajadores inmigrantes originarios del África llegó a un 42% en el primer trimestre de 2009. En 2007, ese índice era más o menos el mismo -alrededor de 12%- que el de los trabajadores nacionales.
En Francia, la tasa de desempleo de los inmigrantes alcanzó el 14% para el mismo período. La tasa fue de 8,2% para las personas nacidas en Francia.
Dichas cifras, según la OCDE, se explican en parte por el hecho de que los inmigrantes aparecen muy presentes en los sectores más afectados por la crisis.

